






La imagen que me salvo
Entre a ese cuarto el cual el pobre no tenía la culpa de ser testigo principal de mi estúpido e inmaduro acto que estaba yo por elaborar. Al fondo, una segunda puerta sellada sin razón que quedó en el olvidado, respondiendo sólo a un precipicio de diez pisos de alto indicando una salida, nombrada como una de las mejores escapatorias para aquellas personas que viven o piensan igual que yo, pero con la condición de ya no volver a entrar por ahí jamás.
Con mi celular en la mano, quede parada mirando al horizonte los edificios que se dibujaban a mí alrededor. Con jalones desgarradores abrí la puerta, del otro lado solo diez pisos hacia abajo, pero antes de caminar sobre el aire, intente despedirme del mundo por medio del móvil el cual tiene media pantalla funcionando, pero antes de escribir aquellas palabras de despedida me entro la curiosidad de ver qué pasa en las redes sociales, en este mundo ya no se puede ir por la vida sin estar al tanto del mundo cibernético. Al ir navegando me encuentre con una imagen que decía lo siguiente; "El que cierra los ojos al besar, es el que va a perder"
Rápidamente apague mi celular, volví a ver ese horizonte ahora desorbitado por mi mente, di dos pasos temblorosos hacia atrás, poco a poco con algo de vergüenza cerré la puerta sellándola de nuevo con pequeños golpes nerviosos y salí corriendo de ese cuarto con una sonrisa en mi cara que sólo yo podía entender por qué ¡al fin!... Al fin después de mucho tiempo aquel día había encontrado la razón de mi desgracia. Bajando las escaleras, mi mente solo pudo pensar; "Ahora si iré con los ojos bien abiertos”.
F.G.M.
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